La etiqueta: el verdadero "made in Spain"


¡Buenas!

Seguimos con el tema del etiquetado. Ya habíamos visto los tipos de etiquetas y la información que sí que es obligatoria y la que no lo es en el anterior post

Una de los requisitos que no es obligatorio es la procedencia de la prenda, es decir, dónde se ha fabricado. 

La Unión Europea no regula el etiquetado por lo que no se responsabiliza de la veracidad de las etiquetas “made in Spain”.

Lo que sí existe es el marcado CE. Un certificado que nos suena mucho porque se ve en muchísimos productos de alimentación o de tecnología, por ejemplo.

El marcado CE viene del francés “Conformité Européenne” y se creó a raíz de la unión de los países en el Mercado único Europeo con el fin de regular los requisitos fundamentales de los productos comercializados para que cumpliesen con una serie de normas que evitasen riesgos para las personas, los animales y el medio ambiente.


Es un indicador de que el producto cumple con la legislación de la unión Europea. Certifica que el producto ha sido evaluado antes de su puesta en el mercado y que, por lo tanto, es legal venderlo.

La responsabilidad de ponerlo recae en el fabricante. Sin embargo, si el producto es importado de un país que no pertenece a la UE, entonces es responsabilidad del importador verificar que el fabricante de origen cumple con las normativas y tiene la documentación requerida.

Sin embargo, es prácticamente imposible encontrar una prenda de ropa que lleve el conocido sello CE. Esto es así porque, si seguimos investigando las normativas de la UE, existen excepciones. Hay productos que deben llevar el sello de forma obligatoria para poder comercializarse en el mercado europeo. Son sobre todo electrodomésticos y productos infantiles.

Pero el resto de productos no necesitan el sello para comercializarse, si no que es opcional. Son por lo general productos que aparentemente no tienen riesgo para la seguridad. Y entre ellos se encuentran los productos textiles.


Entonces, ¿cómo se regula el etiquetado?

En las etiquetas sólo encontramos información parcial relativa a la prenda. Es decir, podemos saber qué composición tiene la tela de un vestido pero no sabremos nada del resto de materiales que lo componen como cremalleras, botones o incluso el forro. De la misma forma no sabemos qué tipo de tintes se han usado para darle color ni qué químicos se han usado para su fijación.

Así que al comprar una prenda no sabemos si el color va a desaparecer en los primeros lavados ni si nos va a durar mucho tiempo. Tampoco sabemos si es agresivo con nuestra piel o si la confección es buena.

Las marcas deciden qué información ponen en sus etiquetas y qué información no. En Europa no se considera fraude no colocar la información del lugar de fabricación porque no existe obligación de colocar una etiqueta de origen.


Sin embargo, no poner el origen o poner un orginen diferente es un engaño al consumidor.

Con las noticias sobre los desastres ocurridos en fábricas textiles de Bangladesh donde dieron la vuelta al mundo las pésimas condiciones laborales de los trabajadores y la existencia de explotación infantil en este sector, los consumidores de moda en Europa ya no querían comprar ropa en la que las etiquetas pusieran “made in Bangladesh”.

Sin embargo, el volumen de fábricas en las que se producen las colecciones de las marcas europeas sigue siendo enorme. A pesar de eso, parece que empiezan a aparecer etiquetas con el “made in Spain” aunque la prenda siga costando lo mismo. ¿Cómo es posible?

Un equipo de investigación de La Sexta estuvo en el Polígono industrial Montigalá, (os dejo el vídeo en el post anterior) un polígono en su mayoría de producción textil española. Apenas quedaban negocios abiertos y los que aún se mantenían no podían hacer frente a los precios de las cadenas low cost. Muchas de estas cadenas “low cost” españolas fabrican en Marruecos ya que está muy cerca, no hay aranceles y los salarios son muy bajos. De esta forman consiguen introducir la marca “made in Spain” a precios muy baratos. Les sale muy rentable y no hay ningún tipo de regulación que impida falsificar la información del lugar de fabricación.


El verdadero “made in Spain”

Un producto “made in Spain” significa una fabricación en un taller cuyos trabajadores ganan salarios legales con un mínimo establecido por el gobierno español. Aunque la materia prima sea de baja calidad y se haga un producción grande en la que se puedan reducir costes por cantidad, hay costes fijos que determinan el precio final de la prenda.

La mayor diferencia entre fabricar en España y fabricar en un país del Tercer Mundo es la diferencia salarial. Los salarios en países como China o Indonesia son tan bajos que reducen en gran parte el precio final del producto textil. A veces incluso, el trabajador no cobra ni siquiera el salario mínimo establecido en su país. Para poder ofrecer un producto “made in Spain” a un precio “low cost” muchas empresas han optado por poner un “made in Spain” que no se corresponde con la realidad.

Las empresas que fabrican etiquetas no tienen regulaciones administrativas sobre el contenido que están imprimiendo en cada etiqueta. Imprimen etiquetas textiles para después enviar al taller y que las coloquen en la ropa.

El contenido de la etiqueta es irrelevante para la empresa de etiquetas ya que no conoce el producto. Pero en las aduana es igual de irrelevante. En el control de aduanas no se controla si el etiquetado no es del país de origen. Por eso resulta muy fácil engañar al consumidor sobre el lugar de fabricación de la prenda que está comprando.


Cerca de la solución: El certificado OEC

El único certificado que existe que garantice que todo, o al menos un alto porcentaje del producto haya sido producido en España es el sello OEC. Este sello existe desde 2013 gracias al proyecto Origen Español Certificado que quería luchar contra el fraude que existían tras algunas denominaciones “made in Spain” que no eran tal o que tenían un ínfimo porcentaje de su fabricación realmente en España.

Además, existen otros certificados no obligatorios que garantizan cierta información relativa a la prenda, ya sea de la procedencia d los materiales, del modo de fabricación o de las condiciones laborales de los trabajadores implicados. Las marcas que utilizan estos sellos suelen estar más comprometidas con la calidad de su producto y nos dan mayor confianza.

Échale un vistazo a las marcas dónde compras, verás que las más sostenibles son las más transparentes y las que más empeño ponen en facilitar la información relativa al producto, como el origen de los materiales o la forma de fabricación. 

Si damos importancia y reclamamos la información real de la ropa que compramos, poco a poco más marcas se irán sumando y con suerte se podrá regular el fraude del "made in Spain"


Espero que os sea interesante el tema. ¡Os espero por los comentarios!

¡Gracias por leer!
¡Besos!


2 comentarios
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  1. qué interesante lo que cuentas, la verdad es que cada uno hace lo que quiere y engañan sin control, yo una vez vi unas alpargatas en los chinos y en la suela tenían escrito "hecho spanish", prueba de que no se controla absolutamente nada, qué pena.

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    1. Pff ya ves. Y tampoco nos fijamos ni le damos importancia. Pero cada vez hay más gente que se preocupa. Sumar cuenta!!!

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